Aquí encontrarás algunas de las respuestas que estás buscando
Todos a lo largo de nuestra vida atravesamos situaciones difíciles que nos hacen sentir mal. Pero en algunas ocasiones el malestar puede ser muy intenso y afectar notablemente al desempeño normal en nuestra vida cotidiana. Podemos sentimos bloqueados y no encontrar la manera de gestionar y resolver lo que nos ocurre por nosotros mismos. Si sientes que algo no marcha bien en tu vida, que no consigues afrontarlo o manejarlo por ti mismo y que necesitas aliviar el malestar que sientes, acudir al psicólogo es sin duda una buena alternativa. No es una decisión fácil pero a medida que avances en la terapia y vayas viendo los cambios estarás contento de haberla tomado. Los psicólogos, además de estar cualificados para intervenir en diversos problemas de salud como la depresión, la ansiedad, el estrés o las fobias, podemos contribuir en la prevención de futuras dificultades ayudando a que la persona defina y alcance las metas que le permitan sentirse mejor a largo plazo en su vida. La terapia te ayudará a conocerte mejor y desarrollar todo tu potencial. A lo largo del proceso, el terapeuta, con su formación y su experiencia, te ayudará a tomar conciencia de lo que te ocurre y te facilitará las claves y los recursos para generar cambios que te hagan sentirte progresivamente mejor contigo mismo y con tu vida. La terapia psicológica consiste principalmente en un proceso de cambio personal que nos permite ir comprendiendo con más claridad qué es lo que nos está ocurriendo, por qué tenemos determinados pensamientos o por qué sentimos determinadas emociones. Se trata por tanto de un proceso terapéutico que facilita el cambio y que nos permite conocernos mejor y llegar a un mayor nivel de conciencia de nosotros mismos y de la situación que estamos viviendo. Pero además la terapia es un espacio seguro y confidencial en el que el psicólogo pone en marcha un conjunto de habilidades, procedimientos y técnicas que nos ayudarán a generar ese proceso de cambio. Colaborando conjuntamente podremos aprender los recursos y las habilidades necesarias para identificar, afrontar y resolver las situaciones por las que consultamos. En este sentido, la relación que se establece entre el psicólogo y la persona que acude a terapia genera una alianza terapéutica esencial para avanzar en este proceso de cambio. La participación activa por ambas partes, la colaboración, la confianza y el acuerdo nos permitirán progresar en el transcurso de la terapia y alcanzar los objetivos planteados. Las fases del proceso terapéutico son cuatro: Inicio: tomar la decisión de buscar ayuda profesional es seguramente el momento más decisivo para generar un proceso de cambio. En esta primera fase podremos valorar si hay una buena comunicación y un entendimiento con el terapeuta. Sentar las bases de una buena relación entre ambos va a ser crucial para que el proceso terapéutico se desarrolle adecuadamente. Evaluación: en esta fase ambas partes llegan a una mejor comprensión de la situación que vive la persona que consulta. Se definen de manera conjunta los objetivos terapéuticos, se establecen los compromisos necesarios para generar cambios y el terapeuta explica todo lo relativo al plan de tratamiento que se va a llevar a cabo. Esta fase es muy importante porque en base a ella se va a desarrollar toda la terapia. Tratamiento: durante esta fase se trabaja conjuntamente para que la persona aprenda de manera progresiva las técnicas, las estrategias y las habilidades necesarias para generar cambios y alcanzar los objetivos planteados. Es muy habitual que en esta parte del proceso se propongan actividades entre sesiones para ir consolidando los avances que se van produciendo. Próximos al final de esta fase las sesiones pueden ir distanciándose de forma acordada con el fin de promover la autonomía de la persona. Seguimiento y cierre: esta fase comienza una vez se han alcanzado los objetivos establecidos. En este punto del proceso la persona ya es capaz de aplicar definitivamente en su vida diaria lo que ha ido aprendiendo en el transcurso de la terapia. Es habitual establecer alguna sesión de seguimiento pasados uno o dos meses para valorar si los logros obtenidos durante la terapia se han mantenido en el tiempo. La duración de cada sesión es de 55 minutos aproximadamente. La duración de la terapia es muy variable ya que depende de cada caso concreto. La complejidad del problema, su gravedad y el nivel de implicación de la persona durante el proceso son factores que determinarán en gran medida la duración del tratamiento psicológico. En principio, mientras menos compleja y menos grave sea la problemática menos durará la terapia. Por otro lado, las circunstancias concretas de cada persona, su facilidad para expresar conflictos y emociones, su capacidad de reflexión o la predisposición al cambio, son factores que también determinarán el ritmo de la terapia y su duración. En cuanto a la frecuencia, generalmente la frecuencia de las sesiones es semanal. Es el tiempo aconsejado entre sesiones para dar continuidad al trabajo que se realiza en la consulta. Permite que la persona tenga tiempo entre una sesión y otra para reflexionar y aplicar lo aprendido en consulta a situaciones de su vida diaria. Cuando los cambios generados se van consolidando las sesiones pueden ir espaciándose de forma acordada con el fin de promover la autonomía de la persona. En este punto del proceso lo más habitual es disminuir la frecuencia a una sesión cada quince días aunque también dependerá de cada caso concreto. Si el progreso es adecuado y se han alcanzado los objetivos terapéuticos planteados se acuerda alguna sesión puntual de seguimiento pasados unos meses para finalmente cerrar con el alta terapéutica. Escuchamos decir con mucha frecuencia que la mejor psicoterapia es la cognitivo-conductual, otros opinan que la psicología humanista es el enfoque más efectivo, otros afirman que es el psicoanálisis el que ofrece mejores resultados, etc. Sin embargo, desde mi punto de vista no hay un enfoque psicoterapéutico mejor que otro sino enfoques psicoterapéuticos que se adaptan mejor a unas personas que a otras. Con la experiencia he ido observando que las dificultades y las necesidades concretas de la persona son determinantes a la hora de optar por un enfoque terapéutico u otro. Este hecho me ha motivado a ir explorando e integrando de forma coherente las aportaciones de diferentes enfoques psicoterapéuticos con el fin de ofrecer una atención personalizada adaptando la psicoterapia a cada caso concreto. La terapia online es un modo de intervención psicológica que aprovecha las ventajas que ofrecen las nuevas herramientas de comunicación desarrolladas en el mundo digital. Es una forma eficiente de recibir tratamiento psicológico y se adapta perfectamente a nuestra forma de vivir. La video-llamada es generalmente el medio por el que se desarrolla la terapia online. La experiencia es muy similar a la terapia presencial y su eficacia es la misma en la mayoría de los casos. Es una modalidad de terapia totalmente válida equiparable a la terapia presencial en la mayoría de los casos. Los estudios sobre su efectividad son cada vez más numerosos y existe una evidencia científica muy sólida que la respalda. La terapia online ha demostrado ser efectiva y está indicada para tratar diferentes problemáticas como la ansiedad, la depresión, el estrés, los ataques de pánico, fobias, autoestima, TCA, TOC, TEPT, terapia de pareja, crecimiento personal, asesoramiento de familia, entre otras. La terapia online puede ser desaconsejable en algunos casos. Desde mi punto de vista no considero que se pueda hacer un buen trabajo en casos de terapia infantil en los que el juego o el dibujo suelen ser las herramientas habituales. Tampoco trato de manera online casos muy concretos de adultos en los que observo una mayor gravedad. En este sentido, si tras la valoración inicial del caso considero que la terapia online no es una modalidad de terapia aconsejada, lo comunico a la persona y le asesoro para que acuda a consulta con el profesional que se adecue mejor a sus necesidades. Pero más allá del formato que se emplee, sea online o presencial, el factor humano es generalmente el más decisivo a la hora de concretar la efectividad de la terapia. Desde cualquier Lugar: una de las principales ventajas de la terapia online es que no existe limitación geográfica para realizarla. Muchos de los pacientes que atiendo online viven en pueblos pequeños en los que el acceso a un profesional es muy limitado o nulo. Otros son pacientes que viven en el extranjero a quienes la modalidad de terapia online les ha permitido llevar cabo una terapia ajustada a sus necesidades. Mayor accesibilidad: puede ser una muy buena alternativa para personas con dificultades físicas que no les permite el desplazamiento a consulta, para personas con movilidad reducida o también para personas que padecen determinados trastornos como agorafobia, en el que la persona tiene dificultades para salir de casa. Sin desplazamientos: es una buena opción para aquellas personas que tienen dificultad para desplazarse por horarios de trabajo, cuidado de hijos, cuidado de familiares, etc. Supone un ahorro de tiempo, mayor compatibilidad con el resto de actividades diarias y mayor flexibilidad horaria. Comodidad, discreción y comodidad: puede llevarse a cabo desde el propio hogar o desde cualquier otro lugar en el que la persona se sienta segura y con más confianza. Esta familiaridad con el entorno favorecerá una comunicación más fluida durante el proceso terapéutico. Además, la modalidad de terapia online proporciona un anonimato que da la oportunidad a la persona de mantener en privado su tratamiento si así desea. Si, a partir de los doce años de edad y contando en todos los casos con una autorización de sus padres o tutores legales. De la misma manera que la terapia psicológica presencial, la terapia online es totalmente confidencial y te ampara la legislación española de protección de datos. En este sentido, al tratarse de una terapia online, por tu parte si es importante que te asegures de realizar la terapia desde un espacio que preserve la privacidad. La privacidad y la seguridad están totalmente garantizas por las plataformas de vídeo-conferencia con contenido encriptado más habituales (Google Meets, Skype, Zoom, etc.). No obstante también tenemos la posibilidad de utilizar la plataforma de vídeo-conferencia y mensajería propia del Consejo General de la Psicología de España. La terapia online no está indicada para situaciones de urgencia o emergencia. Si te encuentras en peligro o en una situación de emergencia y necesitas una ayuda inmediata llama al 112. El psiquiatra es un médico especialista en enfermedades mentales. Su tratamiento consiste generalmente en la prescripción de fármacos, siempre que lo considere necesario, para combatir los síntomas que están generando malestar e incapacitación en la vida de la persona. Aparte del tratamiento farmacológico algunos psiquiatras también llevan a cabo intervenciones psicoterapéuticas. Por otro lado, los psicólogos especializados en el área de salud mental si bien tenemos formación sobre psicofarmacología en ningún caso prescribimos fármacos. El tratamiento que llevamos a cabo es psicoterapéutico y se centra en las dimensiones cognitiva, emocional y conductual de la persona. Nuestra intervención plantea un trabajo conjunto para que la persona aprenda de manera progresiva las técnicas, las estrategias y las habilidades necesarias para identificar, afrontar y resolver las situaciones por las que consulta. Es muy habitual que ambos profesionales trabajen conjuntamente en determinados casos que requieren tanto de tratamiento farmacológico como psicoterapéutico. No necesariamente. Los Colegios Profesionales de la Psicología en España ofrecen algunas recomendaciones sobre lo que debería cobrar un psicólogo pero no establecen unas tarifas fijas. Es el propio profesional el que decide cuanto cobrar por lo que nos encontramos con una oferta de precios muy variada. Durante mi carrera profesional he conocido compañeros de profesión que cobrando tarifas muy ajustadas ofrecían una atención terapéutica de calidad mientras que otros cuyas tarifas eran elevadas no brindaban un servicio adecuado o satisfactorio. Por supuesto, también podemos encontrarnos con psicólogos con tarifas bajas cuya atención terapéutica no es de calidad y psicólogos muy buenos con tarifas elevadas. Por tanto, una tarifa alta no garantiza una psicoterapia de calidad en todos los casos. O en otras palabras, que un psicólogo sea caro no significa que sea mejor que otro que cobra menos. No obstante, no es sencillo para los psicólogos ajustar sus tarifas. La inversión que realiza en su formación es elevada y continua, tiene que hacer frente a los gastos fijos que implica su profesión como sanitario y tiene que establecer un límite de pacientes para poder procurarles una atención personalizada que garantice el nivel de calidad y atención de la terapia. Teniendo en cuenta todo esto, considero que las tarifas que ofrezco están muy ajustadas y se mantienen en la media de la oferta general que nos encontramos actualmente. Para cambiar o anular la cita deberás escribirnos con al menos 24 horas de antelación. Escríbenos por email o Whatsapp: En el sistema de reserva de citas encontrarás diferentes planes: Deberás dejar pagado el plan escogido y dejar agendada la primera cita para terminar el proceso. Podrás pagar con cualquier tarjeta de crédito o débito. Contamos con la integración de Stripe, una de las plataformas de pago online más utilizadas en todo el mundo. Esto nos garantiza ofrecer a nuestros clientes transacciones completamente cifradas y seguras para tus tarjetas. Encuentra toda la información aquí. Si tienes cualquier otra pregunta sobre el proceso que vas a iniciar no dudes en ponerte en contacto con toda la confianza [bookly-form category_id=»-1″ service_id=»1″ hide=»categories,staff_members,date,week_days,time_range»] PREGUNTAS FRECUENTES
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